Últimas frases y citas
El aburrimiento es la enfermedad de las personas felices.
Mi risa es mi espalda, y mi alegría, mi escudo.
Si lloras de alegría, no seques tus lágrimas: las robas al dolor.
Que amistades que son ciertas nadie las puede turbar.
Querer, querer siempre, querer con todas nuestras fuerzas.
El perro es, generalmente, un animal que jamás se venga del castigo que le aplica su amo.
La victoria más difícil sobre nosotros mismos no es la más grande, sino la primera.
El hilo de la vida se aflojaría si no fuera mojado con algunas lágrimas.
Ha triunfado quien unió lo útil a lo agradable.
La virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.
Si no fuera por el amor, la vida sería un navío que no valdría la pena botarlo.
Apresúrate a vivir bien y piensa que cada día es, por sí solo, una vida.
El valor espera; el miedo va a buscar.
Que es la más alta victoria vencer la propia pasión.
Tiene poder aquel en quien la masa cree.
El verdadero progreso democrático no consiste en rebajar la elite al nivel de la plebe, sino en elevar la plebe a la élite.
La política depende de los políticos más o menos como el tiempo depende de los astrónomos.
No son las grandes desgracias las que debemos temer en la vida, sino las pequeñas.
Si no dices la verdad con buen corazón, dila al menos por cordura.
El que algo sea cierto no significa que sea convincente, ni en la vida ni en el arte.
El caso es llegar a ser todo lo que somos capaces de ser según nuestra individualidad. El hombre es un ser limitado y ha de resignarse a esta limitación.
Nacemos con lágrimas, entre lágrimas transcurre nuestra vida y con lágrimas cerramos nuestro último día.
Vivir demasiado es perder hasta los recuerdos.
Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.
El que larga vida vive mucho mal ha de pasar.
Después de su sangre, lo más personal que puede dar el hombre es una lágrima.
Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias.
No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.
La vejez no mejora el corazón: lo endurece.
Nos consolamos con poco, porque con poco nos afligimos.